EULALIA GENTILE MUNICH EN EL DOCK DEL PLATA
Se hace muy evidente al recorrer esta muestra, que
Eulalia Gentile Munich no ha utilizado el espacio como un a priori
que estaba destinado a ser ocupado por esculturas.
Ha creado un espacio mediante la articulación de relaciones
múltiples y la interactuación de las esculturas entre
sí y con todo lo que las rodea: grúas, autos en
exhibición, videos, barandas y el río.
En diálogo con el lugar ha construido un espacio total, con
toda su complejidad, que puede funcionar como único en su
recorrido, pero que puede a su vez diversificar la atención en
sublugares que funcionan como parte de su intalación, en un
interjuego que se activa de diferentes formas.
Ha escrito Sergio Larriera: "La escultura no es la
conquista del espacio sino la encarnación de los lugares".
La escultora hispano-austríaca Eva Lootz ha definido a los
espacios que han sido removidos y estimulados por el hombre en la
naturaleza, como espacios excitados.
Al lugar recién conquistado de la ciudad de Buenos Aires como
vecina al río, la imaginación de la escultora lo encarna
y lo excita a su manera, atenta a las relaciones espaciales que crea y
a los variados factores que convergen para resolver los núcleos
de lectura donde se anudan o se abren las opciones del recorrido y de
las experiencias posibles.
A esa idea de fluencia espacial creada por las obras, que permiten senderos múltiples -de arriba a abajo y a la inversa, de adentro a afuera y a la inversa- se añade la monumentalidad de las esculturas, en algunas de las cuales se exalta lo único, en otras lo íntimio, o la repetición y el ritmo. En todos los casos la similaridad y la escala -si bien distinta, siempre elaborada en su relación- continenen y guían al espectador en su libertad imaginativa.
Pero no solamente el espacio actúa como algo abierto, las obras en sí mismas no funcionan como conclusas y cerradas. Algunas tienen alusiones vegetales y por lo tanto connotan la organicidad como proceso y de ahí la idea de movimiento y cambio. Otros "personajes" están hendidos verticalmente y se rodean de espirales, de canjilones, de travesaños también abiertos, de repliegues que pueden desplegar una curva en el espacio o pliegues interiores -resueltos con oficio excepcional- que traen a la memoria las reflexiones del gran escultor español Eduardo Chillida sobre el pliegue en la historia del arte.
"Qué sería de la pintura a través del tiempo sin los pliegues? Si se quitan los pliegues nos quedamos con la mitad de la Historia del Arte. A lo mejor es un lenguaje cifrado que ha estado allí a lo largo de la historia".
Preguntas que pueden repetirse respecto a la
escultura y las diferencias cualitativas de un pliego egipcio,
medieval, barroco o contemporáneo.
Gentile Munich, casi insólitamente, nos abre sus personajes y
vemos como la complejidad laberíntica del pliegue ha invadido
la escultura en forma no tradicional.
El adentro y el afuera interactúan no sólo a través de la forma, sino también del color y de los brillos, puesto que la artista, al pulir los planos pintados, los hace emerger de manera no calculada. El color, por otra parte, agrega otra dimensión a la contundencia de las formas.
Esta rosarina es una escultora de rigor notable; la chapa batida, cortada, circunvalada a veces por líneas que son rebabadas dobles de juego de canto y contracanto, la audaz adherencia de grafismos, las superficies texturadas a veces con pequeños trozos de fundición, la utilizacion de pintura anticorrosiva después quemada y pulida, dan cuenta de los recursos técnicos que domina.
Tamaña pericia técnica sólo
puede encontrar sentido al ponerse al servicio de una exigente
concepción escultórica que rehúya
sistemáticamente las soluciones fáciles.
Ese es el camino que ha elegido Eulalia Gentile Munich para seguir
adelante con sus investigaciones y transgresiones.
Nelly Perazzo
Miembro de Número de la
Academia Nacional de Bellas Artes
© 1996, Eulalia Gentile Munich